Eyaculación precoz versus eyaculación retardada

Cuando hablamos de disfunción sexual masculina nos referimos a aquellas patologías que causan problemas en el proceso de excitación, erección y/o eyaculación durante la práctica del coito, de las que suele derivar la insatisfacción en la pareja o uno de los miembros de la misma.

Disfunciones sexuales masculinas clasificadas en distintas tipologías: trastornos del deseo sexual, como la falta de deseo o libido; disfunción eréctil o impotencia, caracterizada por la falta de erección o imposibilidad de mantener la misma; dolor a la hora de realizar el acto sexual; o los trastornos de los orgasmo, entre los que encontramos la eyaculación precoz y la eyaculación retardada, de la que explicaremos sus principales diferencias a continuación.

Trastorno del orgasmo: Eyaculación precoz y retardada

La eyaculación es el punto culminante del sexo para el hombre, momento en el que este alcanza el orgasmo y con él, la consecuente expulsión del esperma.

Fase en el que, en primer lugar, se produce la excitación, derivada un estimulo sexual, a la que sucede la erección del pene. Una vez producida dicha erección, llegado el momento de la penetración (o en su lugar, masturbación), se produce el inicio del proceso eyaculatorio, desarrollado en dos tiempos:

1. Los espermatozoides comienzan su camino desde los testículos, mediante los canales deferentes, hacia la próstata tras la estimulación sexual. A continuación, la próstata y las vesículas seminales expulsan el líquido seminal mezclado con los espermatozoides hacia la base de la uretra. Momento en el que el hombre está a punto de alcanzar el orgasmo.

2. Se trata de la llegada de la eyaculación, acompañada de contracciones rítmicas procedentes de los músculos de la base del pene y el bajo vientre, que propician la expulsión del semen a través de la uretra. Mismo momento en el que el cuello de la vejiga se cierra automáticamente para evitar que la orina se mezcle con el esperma.

Sin embargo, la eyaculación masculina puede sufrir diversos trastornos, conocidos como eyaculación precoz y eyaculación retardada. Dos patologías adversas, en su mayoría de tipo psicológico que pueden llegar a causar insatisfacción, falta de autoestima e incluso, miedo a mantener relaciones sexuales.

Eyaculación precoz: Caracterizada por la falta de control para frenar o prolongar la llegada orgasmo, este tipo de trastorno se reconoce cuando el hombre eyacula en menos de dos minutos (tiempo estipulado como estándar), después de una estimulación sexual.

Una disfunción sexual, en su mayoría de tipo psicológico, que suele presentarse a edades tempranas, por inexperiencia, ante una nueva pareja o después de no haber mantenido relaciones tras un largo periodo de tiempo.

No considerado un problema de graves consecuencias, siempre que no se repita todas las veces que se practica el sexo, y que puede encontrar solución en la medicina, con los ejercicios Kegel o incluso mediante una terapia.

Aunque menos frecuentes, las causas físicas de la eyaculación precoz pueden darse debido a distintos problemas de salud: infecciones en las vías urinarias o próstata, neurosífilis, trastornos neurológicos (esclerosis medular y neuropatías) u hormonales (tiroides y las glándulas suprarrenales). Ante estas patologías, se recomienda visitar a un médico para buscar la solución o tratamiento adecuado.

Eyaculación retardada: En oposición a la eyaculación precoz, tal y como su nombre indica, la eyaculación retardada es el trastorno causante de la ausencia o retraso de la eyaculación durante la penetración, que puede alargarse hasta los 30 o 40 minutos. También conocida como aneyaculación o incapacidad eyaculatoria, es un tipo de disfunción sexual caracterizada por el excesivo control sobre el orgasmo por parte del hombre, inhibiendo involuntariamente la eyaculación, llegando demasiado tarde o, incluso, sin tan siquiera poder alcanzarla. Disfunción que convierte el coito en una practica extenuante y/o frustrante.

Un trastorno que tiene sus orígenes en causas psicológicas, similares al anterior caso, que del mismo modo también puede venir dada por causas de tipo físico, tales como diabetes, lesiones medulares o trastornos hormonales.

Dos tipos de disfunción sexual que, si bien derivan de diversos problemas psicológicos o físicos, como se ha explicado anteriormente, también pueden estar íntimamente relacionadas con los malos hábitos de vida (alimentación, sedentarismo…) que pueden llegar a perjudicar y afectar negativamente en la capacidad sexual y, por tanto, en el control del hombre de su eyaculación.

Así como alcohol, tabaco o las drogas también pueden ser una causa directa de estas patologías, bien retardando la eyaculación hasta el punto de hacerla imposible o, en su caso, propiciando una excitación excesiva que trae como consecuencia la eyaculación precoz.

Es por ello que, ante cualquier de sus posibles síntomas, se recomienda acudir a un médico o sexólogo en busca de las soluciones o tratamientos, adecuados para cada hombre, con el objetivo de superar sus miedos e inseguridades y volver a disfrutar de relaciones sexuales plenas y satisfactorias.

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Última actualización: 
Jueves, Septiembre 3, 2015