Cáncer de próstata

El cáncer de próstata es el más frecuente en hombres en el mundo desarrollado, y el segundo más frecuente a nivel mundial. La próstata es una glándula que se encuentra en estrecha asociación con la vejiga urinaria y alrededor de la uretra. Su función es la de producir un líquido alcalino que forma el 50-75% del semen y ayuda a la movilización y sobrevida de los espermatozoides. El cáncer de esta glándula afecta principalmente a hombres mayores de 50 años y la mayoría corresponde a un tipo llamado adenocarcinoma y se desarrolla a partir de las pequeñas glándulas secretoras presentes en el órgano.

Sintomas: 

En general son tardíos debido a su lenta expansión y pueden incluir dificultad u obstrucción urinaria y sangrado en la orina (hematuria). A veces el cáncer puede detectarse tardíamente por la presencia de metástasis en los huesos, cuando se produce una fractura patológica, es decir, con un mecanismo de baja energía que normalmente no rompería un hueso. Los huesos más afectados son la pelvis, costillas y vértebras. También puede presentarse como dolor óseo.

Factores de riesgo: 

Los principales factores de riesgo son una historia de cáncer de próstata en familiares de primer grado (el riesgo aumenta al doble, y si hay dos familiares de primer grado el riesgo aumenta 5 veces), obesidad y edad avanzada. También se ha asociado la inflamación de la próstata o prostatitis debida a bacterias asociadas a enfermedades transmitidas por vía sexual, como gonorrea, clamidia y sífilis.

Diagnóstico: 

Se realiza a través del examen físico, el médico urólogo realiza un tacto rectal que permite palpar la próstata, la que presenta cambios como nódulos y endurecimiento. Un método agregado para aumentar la sensibilidad del diagnóstico, pero que no reemplaza el control médico, es la medición del antígeno prostático en sangre, el cual puede encontrase elevado pero no siempre. También puede encontrarse elevado por otras causas benignas, por lo que el diagnóstico final se realiza mediante biopsia de la próstata mediante punción guiada por ultrasonido (ecografía). Las muestras obtenidas se envían a análisis con el médico patólogo.

Tratamientos: 

El tratamiento evalúa muchas variables, en especial la edad del paciente ya que es una enfermedad de lenta progresión. El pronóstico es dado por cuan localizado esté al momento del diagnóstico y el tipo celular. El paciente más joven o con enfermedad localizada tiene posibilidad de curarse mediante una prostatectomía radical y radioterapia localizada. En otros casos, con el fin de preservar la función eréctil se realiza una variante de prostatectomía que respeta los haces nerviosos que viajan a los lados del órgano. En pacientes de edad avanzada y metástasis presentes se recomienda eliminar el estímulo hormonal para la diseminación de la enfermedad con medicamentos o castración testicular, con o sin radioterapia, lo que es decidido por el médico radioterapeuta.

Referencias: 
Autor/es: 
Última actualización: 
Jueves, Septiembre 3, 2015