Cirrosis hepática

La cirrosis hepática corresponde al daño irreversible del hígado por variadas causas. Es más bien un término anatómico en el cual la estructura normal del órgano es reemplazada por tejido nodular y fibroso, con aumento o disminución del tamaño total. Como consecuencia, el efecto de la cirrosis es la insuficiencia hepática, en que la función del hígado está comprometida. La cirrosis y el daño hepático (del hígado) crónico es la décima causa de muerte en países desarrollados y acarrea elevados costos económicos y también familiares para el paciente. Una vez diagnosticado el estado de cirrosis del hígado, la mortalidad en 10 años es de un 34 a un 66%.

Normalmente el hígado se encarga de eliminar parte de las toxinas del cuerpo a través de su excreción en la bilis, líquido que es el responsable también de ayudar a digerir las grasas facilitar la absorción de varias vitaminas en el intestino.

Sintomas: 

Los síntomas y signos iniciales del daño hepático son fatiga, aumento del tamaño del hígado, sensibilidad en la parte superior derecha del abdomen, disminución de la función testicular (hipogonadismo) y desarrollo de mamas (ginecomastia) por trastornos hormonales. En etapas posteriores ocurre acumulación de líquido en el abdomen (ascitis), venas dilatadas en el esófago que pueden sangrar, acumulación de bilirrubina en la sangre causando un color amarillo en el paciente (ictericia), falla de los riñones y estado mental alterado. También puede haber prurito crónico en algunos pacientes (picazón de la piel).

Listado de Sintomas: 
Causas: 

El hígado puede dañarse por varias razones, entre ellas las más frecuentes son:

  • Enfermedad hepática por alcohol, es una de las más frecuentes y afecta a un porcentaje considerable de pacientes que beben alcohol durante periodos prolongados de la vida. La cantidad de alcohol necesaria es variable y depende de la persona
  • Hígado graso. En ciertas enfermedades los lípidos o grasas se acumulan en forma excesiva en el hígado, como en la obesidad y diabetes
  • Hepatitis crónica. Inflamación crónica del hígado causada por virus hepatitis B y C, los cuales se contagian principalmente por vía sexual
  • Cirrosis biliar primaria. Es el resultado del daño de los ductos biliares a través de los cuales fluye la bilis debido a una causa inmune, en donde el sistema de defensa del cuerpo ataca en forma errónea a estas estructuras
  • Hepatitis autoinmune. También corresponde a un daño inmunológico pero en este caso hay una inflamación crónica y daño del hígado
  • Hepato-toxicidad por medicamentos
Diagnóstico: 

Se sospecha debido a la historia clínica y el examen de la sangre en que hay anemia, bilirrubina elevada, proteínas y albúmina disminuidas y alteraciones de la coagulación de la sangre. La ecografía abdominal muestra cambios anatómicos del hígado y acumulación de líquido libre en el abdomen. Cuando no existe historia de consumo excesivo de alcohol entonces se realiza una punción del hígado con aguja y el material obtenido se envía a análisis con el médico patólogo.

Tratamientos: 

El tratamiento consiste en la suspensión del factor causante, como el alcohol por ejemplo, aunque si la cirrosis ya está presente deben tomarse otras medidas como evitar la ingestión de alimentos que pueden sobrecargar la capacidad de metabolismo del hígado, uso de laxantes y evitar el contagio con infecciones ya que pueden desestabilizar al paciente. Varios medicamentos tales como el paracetamol deben ser evitados por el potencial tóxico para el hígado. Existen procedimientos quirúrgicos que se utilizan en pacientes con daño hepático severo y el último recurso es el trasplante de hígado, aunque no todos los pacientes son candidatos, por ejemplo en el caso de un alcoholismo grave.

Referencias: 
Autor/es: 
Última actualización: 
Jueves, Septiembre 3, 2015