Enfermedad de Parkinson

Parkinsonismo idiopático, Parkinson, parálisis agitante

Es una de las enfermedades neurológicas más comunes, ya que afecta a una de cada 100 personas mayores de 60 años. Produce trastornos del movimiento, de las funciones cognitivas, de la expresión de las emociones y de las funciones nerviosas autónomas. Aunque es incurable y los síntomas de esta enfermedad se agravan con el paso del tiempo, un tratamiento adecuado puede retrasar su progresión.

Sintomas: 

La enfermedad de Parkinson produce trastornos del movimiento que inicialmente afectan a un solo lado del cuerpo. De manera inicial, la persona afectada presenta temblor que se hace menos notorio al mover los músculos comprometidos (temblor de reposo). A medida que la enfermedad progresa la persona con parkinson puede notar que le es difícil iniciar un movimiento y que éstos se tornan anormalmente lentos. El parkinson también produce rigidez muscular, problemas de postura y equilibrio, dificultades para caminar y alteraciones de la motricidad fina. Las personas con parkinson pueden además presentar salivación excesiva, problemas de memoria, trastornos del sentido del olfato, estreñimiento y problemas urinarios, alteraciones del sueño, disminución de las expresiones faciales, depresión, debilidad general y demencia.

Causas: 

Se debe a la degeneración y muerte de las células nerviosas de los ganglios basales, un conjunto de estructuras cerebrales que juega un papel importante en los mecanismos de recompensa cerebral, emociones y movimiento. Estas células nerviosas producen dopamina, una sustancia que actúa como neurotransmisor, es decir transmite información de una neurona a otra. Aunque no se conoce qué es lo que causa la degeneración y muerte las neuronas productoras de dopamina, éstas podrían deberse a factores genéticos, daño oxidativo, exposición a toxinas ambientales y trastornos en el metabolismo celular.

Factores de riesgo: 

Varios estudios indican que aproximadamente el 80% de los casos de parkinson se asocian a la exposición a toxinas ambientales. En este sentido, las personas que usan pesticidas, están expuestas a herbicidas o fungicidas o consumen agua de pozo contaminada con tóxicos tienen un riesgo mayor de desarrollarla. Corren un riesgo similar también aquellas que viven en áreas rurales y cerca de complejos industriales y canteras.

  • Uso de pesticidas
  • Exposición a herbicidas y fungicidas
  • Consumo de aguas contaminadas
  • Exposición a químicos industriales
Diagnóstico: 

El diagnóstico de la enfermedad se basa en los síntomas. El médico puede prescribir la realización de pruebas de sangre o de imagen para descartar otras enfermedades que cursan con síntomas similares.

Tratamientos: 

Estudios recientes indican que la calidad de vida de una persona enferma deteriora rápidamente si no recibe tratamiento de forma inmediata. Por otro lado, aunque el tratamiento alivia los síntomas, no cura el parkinson. El tratamiento actual de la enfermedad de Parkinson consiste en tratar de mantener cantidades adecuadas de dopamina en el cerebro. Esto se puede conseguir con fármacos precursores de la dopamina como la levodopa u otros que la imitan o que impiden o retrasan su descomposición química. La terapia farmacológica además puede incluir fármacos que interfieren con la producción o captación de otros neurotransmisores como la acetilcolina (anticolinérgicos) u otros para aliviar los síntomas no motores del parkinson como la depresión (antidepresivos).

  • Levodopa
  • Anticolinérgicos
  • Antidepresivos
Última actualización: 
Jueves, Septiembre 3, 2015