Estrés psicológico y físico

El estrés puede entenderse de dos formas, en primer lugar es el mecanismo normal con el que un organismo responde a una situación de desafiante o estresante, y en segundo lugar incluye al concepto de estrés psicológico, que es el sentimiento opresivo ante una situación de riesgo.

En el primer caso, el estrés “biológico” es parte normal de la respuesta de supervivencia, no sólo del ser humano sino que de todos los organismos vivos. Por ejemplo, ante una situación de peligro físico el cuerpo presenta una reacción de estrés de “escape o pelea”, y con la coordinación del sistema nervioso ocurren rápidamente múltiples cambios, como dilatación de las pupilas para captar mejor la luz e imágenes), aumento del tono muscular, elevación del ritmo cardíaco para brindar a los músculos un flujo mayor de sangre y oxígeno, y al mismo tiempo se inhibe la función digestiva y el deseo de orinar. Esta cadena de eventos asegura la supervivencia en un medio hostil o peligroso.

El estrés psicológico incluye las respuestas relacionadas al área mental en respuesta al medio ambiente en aquel momento en que la persona cree que no cuenta con los medios para superar un obstáculo. Los mecanismos de respuesta a estrés psicológico son parte del funcionamiento normal y nos ayudan a resolver problemas, completar estudios, trabajar o por ejemplo competir en deportes. Niveles excesivos de estrés psicológico pueden ser nocivos para una persona dependiendo de la manera de reaccionar ante estos eventos.

Estrés psicológico excesivo

El estrés excesivo se manifiesta cuando la situación o situaciones que lo causan sobrepasan los mecanismos de respuesta adecuada de la persona y causan síntomas y signos físicos, tales como cambios prolongados del estado de ánimo, humor, insomnio, ansiedad y depresión.

Las causas son innumerables, aunque hay ciertos eventos que acarrean una carga concentrada como perder el trabajo, problemas familiares, deudas, enfermedad y muerte de un ser querido cercano. Otra causa común de estrés crónico se da en el trabajo por falta de comunicación, expectativas no cumplidas y problemas de relación con colegas entre otros.

Existen mecanismos naturales para enfrentar el estrés, con mecanismos de alta adaptación como por ejemplo la afiliación (compartir los problemas con una red de apoyo, amigos o familiares), humor, reevaluación positiva (los problemas se interpretan como una situación que lleva a la reflexión y crecimiento personal.

Por otro lado, hay mecanismos de respuesta no adaptativos como desplazamiento (la persona dirige su atención a otra diferente, de menos urgencia pero sin enfrentar el problema real), represión (el individuo trata de remover todos los pensamientos y sentimientos relacionados al motivo de estrés), acting-out (la persona reacciona de una forma en que otros lo perciben como de comportamiento problemático, en vez de una actitud hacia resolver el problema la persona tiene una reacción de mal adaptación) y otra forma de mal adaptación: pasividad-agresividad, con una reacción hostil hacia otros.

Manejo del estrés

El estrés, cuando supera la manera en que la persona puede estar preparada para reaccionar requiere de ayuda en su manejo de tal manera de prevenir complicaciones mayores, como una depresión en la que el individuo afectado no puede trabajar, estudiar o participar de manera normal en sus actividades personales. Existen varias técnicas que en forma única o combinada ayudan al manejo del estrés, desde mayor actividad física, meditación, yoga, vida social hasta tratamientos validados en forma clínica. Debido a las posibles implicaciones y al tiempo de recuperación necesario si la persona espera hasta "tocar fondo", es conveniente la evaluación inicial y temprana por un especialista (psicólogo o psiquiatra) que aconsejará como enfrentar la situación dependiendo de los rasgos de personalidad, la situación en particular que genera estrés y los mecanismos de defensa presentes.

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Última actualización: 
Miércoles, Septiembre 16, 2015