Hipertensión arterial

La hipertensión arterial es una enfermedad muy común en que la presión de la sangre dentro de las arterias se encuentra elevada. Dependiendo de cuán elevada se encuentre será el daño que esto pueda causar en distintos órganos. La forma más común es la hipertensión arterial crónica (HAC) observada en adultos causa muy pocos síntomas por lo que el paciente sin saberlo puede tener la presión sanguínea elevada durante largo tiempo sin tratamiento, presentando a mediano y largo plazo daño en las mismas arterias, corazón, cerebro, riñones, ojos y otros órganos. La hipertensión bien controlada puede evitar esto por lo que su diagnóstico a tiempo y adecuado tratamiento es muy importante en el pronóstico de la enfermedad.

Más del 90% de los casos no tienen una causa clara definida y se presentan en personas relativamente jóvenes, de 35 o más años. Este tipo se denomina hipertensión primaria. El resto de los casos se debe a una causa secundaria, por ejemplo trastorno hormonal o enfermedad de los riñones por ejemplo. Esta diferencia es importante en cualquier paciente porque si es de tipo secundario entonces es necesario definir la causa para tratarla. Así, el paciente resuelve su hipertensión y puede no ser necesario el uso de medicamentos para normalizar la presión arterial.

La hipertensión arterial es la causa más frecuente de enfermedad renal crónica que puede terminar en falla renal y necesidad de diálisis. También es una de las principales causas de desarrollo de enfermedad cardíaca y de las arterias del cuerpo.

Actualmente existe más de mil millones de adultos con hipertensión arterial en el mundo, y en Europa entre el 35 y el 45% de todos los adultos es hipertenso. En los países desarrollados cerca del 80% de los hipertensos sabe que lo es pero sólo un 50% tiene un control adecuado de la presión sanguínea.

Las consecuencias de una hipertensión sin tratamiento incluyen:

  • Daño de las arterias, oclusión progresiva
  • Enfermedad coronaria de las arterias del corazón
  • Enfermedad cerebrovascular (accidentes vasculares y hemorragias cerebrales)
  • Retinopatía hipertensiva (daño de la retina en el ojo)
  • Daño de los riñones, enfermedad renal crónica
  • En el caso de estar embarazada, daño a la placenta y dificultad en el intercambio de oxígeno entre madre e hijo
Sintomas: 

En general la hipertensión es poco sintomática y muchas veces se descubre en forma casual en un control de salud o por otro motivo, por ejemplo, un oftalmólogo puede observar cambios típicos de hipertensión en las arterias de la retina cuando realiza el examen de la vista. En algunos casos la persona puede tener síntomas como dolor de cabeza y palpitaciones.

Un caso particular es el de una crisis hipertensiva, en que el paciente tiene una presión muy elevada y debido a ello puede tener otros síntomas neurológicos también, como compromiso de conciencia.

Causas: 

Primaria: Se supone que diversos factores hormonales y la reactividad de las arterias ante diversos estímulos (las arterias tienen fibras musculares y pueden contraerse elevando la presión arterial), especialmente en la interacción entre el endotelio, que es una fina capa de revestimiento interior de las arterias y la capa muscular intermedia.

Secundaria: Este grupo tiene una causa hormonal o anatómica que causa la elevación de la presión por distintos métodos, como contracción de las arterias, retención de agua en las arterias, aumento de la frecuencia cardíaca, etc. Entre ellas se encuentran:

  • Hipertensión renovascular, debido al daño y estrechamiento de las arterias renales que llevan sangre a uno o ambos riñones
  • Enfermedad renal crónica
  • Malformaciones renales
  • Tumores que secretan hormonas con actividad sobre la regulación de la presión sanguínea (feocromocitoma y otros)
  • Hiperaldosteronismo (enfermedad de Conn)
  • Síndrome de Cushing (niveles elevados de glucocorticoides)
  • Hipertiroidismo
  • Hiperparatiroidismo
  • Secundario a medicamentos (anticonceptivos, corticoesteroides)
  • Secundario a tabaquismo
  • Malformaciones de la arteria aorta (coartación de la aorta)
  • Fiebre
  • Hipertensión de delantal (el paciente se pone muy nervioso con la medición de la presión y aparece elevada)
Diagnóstico: 

Como se ha dicho, muchas veces es casual, en el caso de la hipertensión primaria es frecuente entre los 35 y 45 años. En cualquier control médico se mide la presión sanguínea luego de reposar 5-10 minutos. En caso de valores elevados la medición se repite dos o tres veces más para confirmar el diagnóstico.

La presión sanguínea se mide con un esfigmomanómetro (ver tema medición de la presión arterial) y hay valores normales definidos para cada etapa de la vida:

Clasificación Sistólica (mm Hg) Diastólica (mm Hg)
Normal 90-119 60-79
Normal alta 120-139 80-89
Hipertensión, 1ª etapa 140-159 90-99
Hipertensión, 2ª etapa Mayor a 160 Mayor a 100
Episodio aislado de Hipertensión sistólica Mayor a 140 Menor a 90

Una vez diagnosticada la hipertensión, dependiendo del paciente deben descartarse las causas secundarias por lo que se ordenan distintos exámenes para descartarlas y a la vez estudiar la función de los órganos que pueden afectarse con ella (riñones, corazón, ojos, etc.). Un colesterol y otros tipos de grasas con valores elevados puede acelerar el daño de las arterias por lo que se solicita un perfil lipídico o de grasas en la sangre.

Los exámenes básicos incluyen una radiografía de tórax, electrocardiograma, exámenes de función renal, sodio, potasio y cloro en sangre, hemograma, sedimento de orina, ecografía Doppler de riñones. En personas jóvenes, niños o en ancianos con aparición repentina de hipertensión también pueden solicitarse niveles de varias hormonas en sangre y orina que pueden estar relacionadas a la existencia de algunos tumores que producen hormonas que elevan la presión arterial.

Prevención: 

Es muy importante, en especial en personas con antecedentes familiares de hipertensión y en aquellas personas en la que “no es una sorpresa”, como en los que tienen sobrepeso u obesidad y límites normales-altos de presión arterial.

Las medidas de prevención incluyen:

  • Dieta sana, baja en calorías y sal (contenido de sal menor a 2,4 gramos al día en todas las personas) y alta en fibras (5 porciones diarias de frutas y verduras)
  • Mantención de un peso normal (índice de masa corporal entre 20 y 25, ver tema Medición del peso)
  • Actividad física regular, sobre 30 minutos de ejercicio aeróbico diario
  • Limitar el consumo diario de alcohol (cualquier tipo de alcohol eleva la presión arterial)
Tratamientos: 

Los pilares del tratamiento incluyen:

  • Una dieta baja en sodio mediante la disminución del consumo de sal contenida en altas cantidades en la preparación de comida, queso, pan, alimentos chatarra, kétchup, etc
  • Baja de peso a un nivel esperado para su altura (ver tema Medición del peso)
  • Ejercicio habitual en forma moderada pero frecuente (varias veces a la semana, siempre planeado con su médico tratante)
  • En el caso de que estas medidas no sean suficientes puede agregarse en uso de medicamentos antihipertensivos. Existen muchos tipos, cada uno con ventajas y desventajas por lo que se escoge un medicamento recomendado para la edad, función de los riñones, actividad, otras enfermedades presentes
  • Cuando un solo medicamento no es suficiente para el manejo de la presión (y el médico se asegura de que el paciente sigue una dieta baja en sal y ha bajado de peso), se puede agregar un segundo medicamento. También es común asociar un medicamento para bajar el colesterol u otros tipos de grasas en la sangre
  • La hipertensión arterial secundaria tiene un manejo diferente, dependiendo de la causa pueden ser necesarios procedimientos quirúrgicos, medicamentos especiales o si se debe a una falla renal crónica entonces puede estar indicada la diálisis y trasplante renal

La hipertensión arterial primaria de difícil manejo y las causas secundarias son controladas por un médico especializado como un nefrólogo o cardiólogo.

Referencias: 
Autor/es: 
Última actualización: 
Jueves, Septiembre 3, 2015