Intolerancia a la lactosa

Intolerancia a la leche, Deficiencia de lactasa

La leche contiene un tipo de azúcar característico denominado lactosa. Hay personas que no son capaces de utilizar esta sustancia como alimento (intolerancia a la lactosa) y la eliminan por las heces. La presencia del azúcar en el intestino grueso provoca ciertos síntomas como molestias abdominales y diarrea. Es un trastorno menor en adultos, pero puede ser un problema grave en recién nacidos si no se detecta a tiempo.

Sintomas: 

Los síntomas típicos de la intolerancia a la lactosa están relacionados con el sistema digestivo: náuseas, dolor abdominal, flatulencia o diarrea.

Causas: 

La lactosa es un azúcar que constituye alrededor de un 5% de la leche. Para utilizar este azúcar nuestro organismo necesita una proteína (el enzima lactasa) que rompa la lactosa en otros azúcares más pequeños. Estos últimos son los que es capaz de absorber nuestro intestino. Si no hay lactasa, la lactosa llega al intestino grueso intacta y allí sirve de alimento a los microorganismos que viven en este área. La utilización de la lactosa por estos microorganismos es lo que causa la formación excesiva de gases.

Factores de riesgo: 

La intolerancia a la lactosa es un problema frecuente en la edad adulta en determinadas zonas geográficas, como América (población autóctona), África y Asia. Es muy poco frecuente en recién nacidos a término (de 37 a 41 semanas de gestación), pero algo más frecuente en bebés prematuros. Estos pueden no haber desarrollado al nacer los sistemas necesarios para la aprovechar la lactosa. La intolerancia en este caso suele ser temporal.

Por otro lado, en adultos, hay enfermedades o tratamientos que pueden crear intolerancia a lactosa. Este es el caso de la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, y de tratamientos como la quimioterapia o la cirugía intestinal.

Complicaciones: 

La intolerancia a la lactosa no suele producir complicaciones graves en adultos. En cambio, es una afección grave en recién nacidos que sólo ingieren leche. La diarrea crónica puede producir deshidratación.

Tratamientos: 

En recién nacidos este trastorno requiere atención médica especializada. En adultos el tratamiento habitual consiste simplemente en evitar el consumo de alimentos que contienen lactosa y suplementar la dieta con otros alimentos ricos en calcio y en vitamina D.

Remedios caseros: 

En adultos generalmente se pueden eliminar los síntomas evitando los alimentos con alto contenido en lactosa (leche y preparados que contienen leche como purés, cremas, etc.). En algunos casos con intolerancia a la lactosa muy acusada hay que limitar también la ingesta de alimentos que contienen cantidades menores de lactosa, como ciertas comidas preparadas (sopas instantáneas, pan o masas, margarinas, dulces,…) y algunos medicamentos (con frecuencia se utiliza como excipiente en la fabricación de comprimidos y otros preparados farmacéuticos). Para compensar la falta del calcio proveniente de la leche es conveniente suplementar la dieta con otros alimentos ricos en calcio (queso, yogurt, brócoli, sardinas, naranjas,…) y en vitamina D (huevo, hígado,…), para evitar el riesgo de osteoporosis.

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Última actualización: 
Jueves, Septiembre 3, 2015