Leucemia

La leucemia es un tipo de cáncer de la sangre y médula ósea, lugar en donde se producen las células de la sangre. Esta debe su color rojo a los glóbulos rojos, que son células encargadas de transportar el oxígeno al cuerpo pero también contiene otros varios tipos de células, como por ejemplo glóbulos blancos (leucocitos), los que están encargados de brindar protección en contra de las infecciones y los agentes que las producen.

La leucemia puede afectar tanto a niños como adultos, aunque los primeros tienen mayores posibilidades de curarse completamente de la enfermedad. 9 de cada 10 personas con leucemia son adultos.

Las leucemias pueden clasificarse en agudas y crónicas. Las formas agudas presentan un rápido crecimiento de la cantidad de glóbulos blancos y son más comunes en niños. Las formas crónicas también presentan números elevados de glóbulos blancos pero se desarrollan al cabo de meses o años y son más comunes en gente mayor.

Sintomas: 

Los síntomas pueden ser muy variados pero los más comunes incluyen fiebre, pérdida de peso, infecciones frecuentes, falta de aire, debilidad, dolor muscular, fatiga, falta de apetito, hinchazón de nódulos linfáticos, aumento del tamaño del bazo (esplenomegalia), sudor nocturno, facilidad para formar hematomas en la piel y manchas amoratadas.

Causas: 

No hay una causa clara de la leucemia pero se supone que a nivel de la médula ósea hay un daño del material genético de las células que producen glóbulos blancos. Este daño genético puede producirse por:

  • Radiación
  • Infección previa por algunos tipos de virus
  • Quimioterapia previa
Diagnóstico: 

En un paciente en que se presenta malestar general y síntomas inespecíficos se solicitan exámenes generales como un análisis de las células de la sangre (hemograma) y un perfil bioquímico, el que mide varios productos del metabolismo de distintos órganos del cuerpo. El hemograma muestra un número elevado de glóbulos blancos (leucocitos) inmaduros en la sangre. Si uno de los síntomas de consulta es dolor y aumento de tamaño de un nódulo linfático, la biopsia de éste puede orientar al diagnóstico. Las pruebas de coagulación, que miden la velocidad en que la sangre forma un coágulo (y una herida detiene su sangrado) pueden verse alteradas, con tiempos de coagulación más prolongados.

Tratamientos: 

El tratamiento de las leucemias depende del tipo de glóbulo blanco involucrado y la mayoría se trata mediante quimioterapia y en algunos casos con nuevos tratamientos como el uso de anticuerpos, que son pequeñas proteínas que atacan las células cancerosas. Otros tipos pueden beneficiarse del tratamiento con interferón alfa, un modulador del sistema inmune, o incluso con la extirpación del bazo (esplenectomía). Cada tratamiento es coordinado por el médico oncólogo, especialmente entrenado para el tratamiento del cáncer.

Referencias: 
Autor/es: 
Última actualización: 
Jueves, Septiembre 3, 2015