Linfoma

El linfoma es un tipo de cáncer de las células de la sangre y que compromete el sistema linfático. Este sistema es parte de la circulación y se compone de una serie de capilares que en forma similar a los vasos sanguíneos como arterias y venas, se distribuye por todo el cuerpo y se encarga de filtrar algunos componentes de la sangre, con un importante rol en el sistema de defensa o inmunológico y en la absorción de nutrientes.

Cada cierto espacio los vasos linfáticos se conectan con nódulos linfáticos que son acúmulos de cierto tipo de glóbulos blancos llamados linfocitos. Los nódulos linfáticos son fácilmente palpables en personas delgadas y niños en el cuello, y a veces al cursar un resfrío (resfriado) se pueden inflamar aumentando de tamaño y volviéndose sensibles.

Cuando un linfocito pierde el control de su multiplicación y se divide rápidamente forma un tumor, lo que corresponde a un linfoma. Corresponden a la mitad de los cánceres de la sangre en adultos, existen tres grandes grupos de linfomas de acuerdo al tipo de linfocitos que conforman las células cancerosas: Linfoma de células T, de células B y de células NK. Antiguamente se dividían en Hodgkin y no-Hodgkin pero esta clasificación ya no se usa.

Sintomas: 

El signo típico del linfoma es la presencia de un nódulo linfático aumentado de tamaño en forma prolongada, de más de 1 centímetro. Puede ser doloroso o no y a veces se encuentra adherido a los tejidos alrededor como piel o músculos. Los síntomas incluyen:

  • Fiebre
  • Sudor nocturno
  • Pérdida de peso
  • Pérdida de apetito
  • Fatiga
  • Picazón de la piel
  • Falta de aire
Causas: 

Las causas del linfoma se asocian a historia familiar de linfoma, haber tenido mononucleosis infecciosa (conocida popularmente como enfermedad del beso) causada por el virus Epstein-Barr, un sistema inmunológico o de defensa debilitado como en aquellos pacientes con VIH o enfermos con SIDA, uso prolongado de hormonas y exposición a agentes tóxicos.

Diagnóstico: 

La mayoría de los pacientes con malestar general y nódulos linfáticos aumentados de tamaño en forma mantenida deben someterse a exámenes generales y a obtener una muestra de algún nódulo (biopsia), lo que establece el diagnóstico. Para determinar el tipo específico y el mejor tratamiento la biopsia se somete a varias pruebas diagnósticas, lo que a su vez entrega datos sobre la agresividad o facilidad en propagarse. En uso de tomografía axial computada o una resonancia nuclear magnética, con lo que puede detectarse la presencia de masas o tumores en otras partes del cuerpo.

Prevención: 

No existen guías de cómo prevenir un linfoma, aunque es importante su detección mediante la consulta oportuna y controles periódicos con su médico tratante.

Tratamientos: 

El tratamiento depende del tipo de linfoma, en términos generales los linfomas no agresivos (de bajo grado) tienen un curso indolente que puede durar años y en el momento en que se hacen sintomáticos requieren de radioterapia y/o quimioterapia, que pueden aliviar los síntomas pero no curan la enfermedad. Los linfomas agresivos (de alto grado) dependen de la respuesta al tratamiento inicial, pues los que tienen una buena respuesta con disminución o desaparición de los tumores habitualmente son curables.

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Última actualización: 
Jueves, Septiembre 3, 2015