Melanoma

La piel de cada persona tiene múltiples tipos de células que conforman su estructura y cada una con una función definida. Las células que le dan el color a la piel mediante el pigmento melanina se llaman melanocitos. La transformación cancerosa de los melanocitos forma un melanoma, que es uno de los tipos de cánceres de piel más agresivos pero a la vez es posible detectarlo en forma temprana en controles periódicos con un médico, en especial en aquellas personas de tez clara que tienen mayor predisposición al presentar un melanoma durante su vida.

Sintomas: 

Un melanoma puede aparecer como una mancha de la piel donde antes no se veía ninguna lesión o desde un lunar o nevo antiguo que cambia su aspecto. Normalmente médicos y pacientes usan la abreviación “ABCDE" para notar cambios:

  • A- Asimetría, la lesión pigmentada en la piel no es redonda, sino que de una forma diferente
  • B- Bordes irregulares, sin límites precisos
  • C- Color variado, de varias tonalidades en una misma lesión
  • D- Diámetro mayor a 6 milímetros o del ancho de un lápiz
  • E- Evoluciona en el tiempo, es decir, cambia su aspecto en el tiempo

La presencia de uno o más factores en una lesión pigmentada (con coloración) indica la necesidad de evaluación por un médico dermatólogo (especialista en enfermedades de la piel).

Otros signos físicos más tardíos son la aparición de nódulos linfáticos aumentados de tamaño en el cuello, axila o pliegue entre el muslo y el abdomen.

Causas: 

Cada célula del cuerpo lleva en si toda la información requerida para formar una persona y sus tejidos. Esta información está contenida en el material genético o ADN, que a su vez controla la velocidad de reproducción de una célula. La radiación ultravioleta de la luz del sol puede dañar en ADN causando la pérdida del control de reproducción, formando un tumor maligno o cáncer.

La luz ultravioleta puede dañar las células de la piel y con el tiempo causar cáncer de piel. También existen personas predispuestas en forma familiar al melanoma o que tienen una baja cantidad de melanina en la piel, así, las personas muy blancas tienen una cantidad menor de este pigmento que protege a las células de la piel.

El riesgo de melanoma aumenta en aquellas personas con exposición prolongada al sol durante su vida, en especial durante la infancia, al igual que en los pacientes que ya han tenido un melanoma previamente.

Los niños con lunares o nevos congénitos o presentes desde el nacimiento y de gran tamaño presentan un riesgo considerable de desarrollar melanoma durante su vida.

Diagnóstico: 

El diagnóstico es sugerido por un médico dermatólogo, quien analiza la lesión con un dermatoscopio, que es un tipo de lupa que permite analizar en mayor detalle sus características. Antela sospecha se indica remover la lesión bajo anestesia local (biopsia) para enviarla a estudio bajo microscopio por un médico patólogo.

Existen varios tipos de melanoma según su patrón de crecimiento, forma de las células y espesor. Las lesiones de mejor pronóstico son las superficiales y de menor tamaño y las de peor aquellas de mayor grosor e invasión de la piel y vasos sanguíneos.

Prevención: 

Es de mucha importancia en esta enfermedad, aquellas personas de mayor riesgo deben evitar la exposición prolongada al sol (en especial entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde en verano), uso de sombrero y de crema de protección solar siempre.

Los pacientes que tienen muchos lunares o historia familiar o personal de melanoma deben controlarse en forma regular con un médico dermatólogo para detectar cambios en forma precoz.

Tratamientos: 

Muchas veces el tratamiento de un melanoma se completa con la realización de una biopsia, en donde se retira toda la lesión. Si el análisis muestra un melanoma de mayor profundidad o con invasión de vasos sanguíneos o linfáticos el tratamiento, además de una extirpación más amplia también se necesita obtener muestras de los ganglios linfáticos más cercanos a la lesión. Esto es realizado por un cirujano oncólogo (que opera tumores) o por un cirujano plástico.

En el caso de existir invasión de nódulos linfáticos o de órganos a distancia (metástasis) puede realizarse su extirpación y tratamiento con quimioterapia y radioterapia, aunque su éxito es limitado.

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Última actualización: 
Jueves, Septiembre 3, 2015