SIDA y VIH

El SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) abarca al grupo de aquellas enfermedades que resultan por la falla en el sistema inmune o de defensa contra las infecciones, causado por el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana). Es una enfermedad relativamente nueva, pues los primeros casos en los años 70 pero el diagnóstico se realizó por primera vez en 1981. Ha tenido un enorme impacto socioeconómico en el mundo actual debido a la estigmatización de los enfermos, principalmente debido a las posibles vías de contagio. El costo económico del tratamiento es elevado tanto por los medicamentos así como por el tratamiento de las enfermedades asociadas, como infecciones serias a repetición y una mayor facilidad para presentar tumores (las células de defensa o glóbulos blancos también juegan un rol en el control de células cancerosas).

Desde su descubrimiento han fallecido alrededor de 36.000.000 de muertes en el mundo, en aquellas personas que se han contagiado por vía sexual (vía vaginal o anal), de madre a hijo y por contacto con fluidos corporales (transfusión de sangre contaminada, heridas con instrumentos médicos contaminados, etc.).

Se estima que más de 35 millones de personas son portadores del VIH en este momento, aunque sólo una parte tiene síntomas o presenta el cuadro clínico (SIDA). Debido a este elevado número, la infección con HIV es considerada una pandemia por la organización mundial de la salud (OMS)

La historia natural de la infección (sin tratamiento con medicamentos) es que luego del contagio, al cabo de algunos días puede haber una fase aguda con síntomas en un 50% de los casos (el resto permanece asintomático), luego una fase latente sin síntomas que dura hasta 20 años y cuando las defensas caen lo suficiente se presenta el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Sin tratamiento, el tiempo de sobrevida es de 9 a 11 años hasta que una infección más seria causa la muerte del paciente.

El riesgo de contraer el virus según el tipo de exposición es el siguiente:

  • Transfusión sanguínea (sangre contaminada con VIH): 90%
  • De madre a hijo durante el parto o amamantando: 25%
  • Compartir jeringas infectadas en uso de drogas: 0,67%
  • Accidente con una jeringa infectada: 0,25%
  • Relación sexual anal (receptor): 0,04 a 3%
  • Relación sexual anal: 0,3%
  • Relación sexual (pene-vagina) (hombre infectado): 0,05 a 0,3%
  • Relación sexual (pene-vagina) (mujer infectada): 0,01 a 0,38%
  • Relación sexual oral (receptor): 0 a 0,04%
  • Relación sexual oral: 0 a 0,005%
Sintomas: 

Dependen de la fase en que se encuentra el paciente:

  • Fase de infección aguda - Cerca de la mitad de los pacientes presenta un cuadro similar al de una gripe fuerte o influenza al cabo de algunos días y que dura entre 2 y 4 semanas. Otros signos y síntomas incluyen:
    • Fiebre
    • Nódulos linfáticos sensibles y aumentados de tamaño
    • Faringitis
    • Erupción cutánea en el pecho y abdomen, úlceras en la boca
    • Síntomas digestivos: Náusea, diarrea y vómitos
    • Sistema nervioso: Neuropatía periférica, síndrome de Guillain-Barre
    • Dolor muscular
  • Fase latente - Dura en promedio 8 años, es asintomática, aunque algunos pacientes pueden sufrir de pérdida de peso, fiebre, dolor muscular y problemas digestivos.
  • SIDA - Luego de la fase latente, cuando el nivel de defensas es muy bajo se presentan:
    • Tumores y cáncer, los más frecuentes son el sarcoma de Kaposi, que es un tipo de cáncer de piel, linfoma de Burkitt, linfoma del sistema nervioso central, cáncer de cuello uterino
    • Pérdida de peso, sudoración, nódulos linfáticos inflamados, diarrea
    • Infecciones por distintos agentes. Bacterias, virus parásitos y hongos, que causan una gran variedad de infecciones en el cuerpo. En forma característica hay algunas infecciones poco comunes en personas con un sistema inmune o de defensa que funciona adecuadamente: La neumonía por pneumocistis y esofagitis por cándida y retinitis (ojo) por citomegalovirus. Cualquiera de estas debe llevar al médico a descartar la presencia de VIH en el paciente
Causas: 

La causa del SIDA es la infección con el virus VIH. Este virus afecta varios tipos de glóbulos blancos, los que están relacionados con la defensa ante agentes infecciosos y con el control de células propias de nuestro organismos que están dañadas en forma irreversible, como por ejemplo las células cancerosas. Un tipo de glóbulo blanco defensivo es el linfocito T, el que a su vez tiene algunos subtipos. El subtipo CD4 es atacado por el VIH y su cantidad disminuye en forma significativa, así, cuando sus niveles son muy bajos, el paciente sufre de infecciones que normalmente no afectarían a una persona sana. Al mismo tiempo, la cantidad de linfocitos T CD4 en sangre se usa para medir el estado general del paciente y la respuesta al uso de medicamentos para el tratamiento.

En forma más reciente se han descritos dos tipos de VIH, el 1 y el 2, de los cuales el VIH 1 es más contagioso y agresivo.

Diagnóstico: 

Luego de la sospecha clínica o por los antecedentes del paciente, el diagnóstico se realiza a través del análisis de sangre a través de la detección del material genético del virus o la presencia de anticuerpos contra el VIH. En pacientes menores a 15 años, mayores a 65 años o en caso de sospecha de infección reciente es conveniente usar más de un tipo de diagnóstico. Lamentablemente los métodos diagnósticos no se encuentran fácilmente disponibles en todo el mundo, en especial en regiones con una altísima prevalencia (30 al 70% de la población infectada) con en algunos países de África.

Prevención: 

Es de extrema importancia debido a la seriedad de la enfermedad. Incluye medidas generales como evitar tener contacto sexual con personas en mayor riesgo de infección, uso de protección como preservativos o condones, educación sexual en las escuelas, evitar el contacto con material contaminado de parte del personal de salud. En países de alto riesgo como en Africa, se recomienda además la circuncisión para prevenir el contagio de mujer a hombre.

En personas potencialmente expuestas al virus, mientras se realizan las pruebas diagnósticas la persona expuesta debe usar terapia retroviral, lo que disminuye la posibilidad de contagio.

Tratamientos: 

Aún las vacunas no se encuentran disponibles pero existe intensa investigación en torno a esto. El tratamiento actual utilizauna combinación de tres medicamentos "antiretrovirales" (el VIH es un retrovirus), que debe usarse en forma prolongada pero con una efectividad de hasta el 95%, considerando efectivo aquel tratamiento que mantiene una baja cantidad de virus en la sangre y que por lo tanto el paciente no tendrá infecciones a repetición. En algunos casos o antes de algunos procedimientos médicos el paciente también debe usar antibióticos en forma preventiva debido a que la carga de agentes infecciosos se elevará temporalmente, como por ejemplo durante la extracción de un diente o en ciertas cirugías.

Referencias: 
Autor/es: 
Última actualización: 
Jueves, Septiembre 3, 2015