Tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que puede afectar a casi cualquier parte del cuerpo además de los pulmones (un 15% afecta tejidos fuera de los pulmones). También se conoce por su abreviación "TBC" y es causada por una micobacteria. Se estima que cerca de un tercio de la población mundial está infectada con tuberculosis, aunque la gran mayoría son infecciones latentes y sin síntomas. Un 10% progresa a la forma activa de la enfermedad y en caso de no recibir tratamiento un 50% de estos pacientes puede fallecer. El diagnóstico está ampliamente disponible en la mayor parte del mundo, pero la resistencia progresiva a los antibióticos se ha transformado en un problema y preocupación en relación al futuro del tratamiento de la enfermedad.

La tuberculosis se transmite a través de la respiración desde un paciente infectado y con eliminación de micobacterias a través del aliento debido a compromiso pulmonar.

Aquellos pacientes con alteraciones del sistema inmune o de defensa se encuentran especialmente predispuestos a desarrollar la forma activa, tales como los infectados con VIH, con enfermedades inmunológicas o aquellos que han sido trasplantados de órganos. Entre los factores de riesgo también se incluye una disponibilidad genética, malnutrición, enfermedades crónicas (en especial las pulmonares), pobreza, uso de medicamentos corticoides y el tabaquismo (aumenta al doble el riesgo de contraer tuberculosis).

Las personas con un contacto prolongado con algún enfermo con tuberculosis tienen mayor riesgo de contagio, a la vez que un paciente sin tratamiento puede contagiar de 10 a 15 personas al año.

Sintomas: 

Los síntomas generales son: tos y expectoraciones, fiebre y escalofríos, malestar general, fatiga, pérdida de peso, sudor nocturno, la punta de los dedos pueden adquirir una forma redondeada (como de palillos de tambor), y en casos avanzados los pacientes pueden toser sangre (hemoptisis).

En la tuberculosis que afecta a otras partes del cuerpo diferentes del pulmón (extrapulmonar) puede haber además: líquido alrededor de un pulmón (tuberculosis de la pleura), meningitis (tuberculosis del sistema nervioso central), dolor de huesos y articulaciones (tuberculosis ósea), nódulos linfáticos aumentados de volumen en el cuello (escrófula), e infección urinaria (tuberculosis genitourinaria).

Causas: 

El agente de la tuberculosis es el Mycobacterium tuberculosis, muy resistente a condiciones adversas y que puede sobrevivir semanas fuera del cuerpo y a la exposición a desinfectantes suaves.

El sitio de entrada habitual son los pulmones, donde se produce una reacción inflamatoria o granuloma, con glóbulos blancos aislando las micobacterias, aunque no las matan y el paciente tiene una infección latente (no activa). Estos sitios también se denominan tubérculos.

Diagnóstico: 

Cualquier paciente que tenga tos y expectoraciones de más de dos semanas de duración debe ser investigado al menos con una radiografía de tórax, y si hay antecedentes de contactos cercanos, también con el análisis de esputo, en que se identifican las micobacterias.

El test de tuberculina es útil en pacientes que no han sido vacunados contra la tuberculosis en forma reciente, también llamado PPD, cuando el paciente está infectado con tuberculosis al inyectar una pequeña cantidad de proteínas de la micobacteria y el cuerpo reacciona en forma de defensa produciendo una inflamación local. Un test positivo en ciertos grupos de pacientes indica la necesidad de investigar la posible infección con tuberculosis.

Prevención: 

En aquellos países con una presencia significativa de tuberculosis la vacuna está incluida en el programa de vacunación infantil, para el que se recibe una dosis en el primer mes de vida y un refuerzo a los 6 años. Si la persona no ha sido vacunada y se traslada a vivir a un país o región con tuberculosis presente debería vacunarse antes de viajar.

En caso de estar en contacto cercano con enfermos es necesario incluir medidas de aislamiento al inicio del tratamiento, protección con uso de mascarillas y en caso de exposición sin haberlo sabido, un curso de antibióticos para prevenir el desarrollo de la infección.

Tratamientos: 

El tratamiento de la tuberculosis requiere de una combinación de antibióticos por tiempo prolongado (varios meses) hasta demostrar con exámenes que el paciente se ha sanado. Durante el tratamiento debe asistir a controles periódicos con su médico broncopulmonar para descartar efectos adversos de la combinación de medicamentos.

Referencias: 
Autor/es: 
Última actualización: 
Sábado, Septiembre 26, 2015